10 Características de la Monarquía Absoluta

Te explicamos qué es una monarquía absoluta y cuáles son las características generales del absolutismo monárquico.

monarquia absoluta

Qué es Monarquía Absoluta:

El concepto de monarquía absoluta, también conocido como absolutismo monárquico o antiguo régimen, caracterizó el modelo político de la Europa occidental del siglo XVIII, aunque se puede decir que se inició hacia el fin de la Edad Media. En una monarquía absoluta todas las facultades de mando están concentradas en esta única persona, el Rey.

¿En qué consiste la monarquía absoluta? En éste tipo de monarquía, el monarca concentra el poder de forma absoluta, ya que no existe una división de poderes. Por esta razón, el rey se encargaba de dictar leyes y decretos (atribución legislativa), y de juzgar y condenar (atribución judicial). A continuación listaremos, a modo de resumen, 10 características de las monarquías de tipo absoluto.

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Características de la monarquía absoluta:

  1. Derecho divino

Esto significa que el poder emanaba de Dios y que el monarca ejercía dicho poder sin necesidad de atenerse a ningún tipo de limitación jurídica, dado que su voluntad quedaba por encima de las leyes. De alguna manera la Iglesia operaba de “intermediaria” entre Dios y el Rey, y se asumía que el Rey era naturalmente bueno, correcto y justo.

  1. Poder hereditario y vitalicio

La condición de monarca o rey pasaba de padres a hijos de forma automática, más allá de condiciones o capacidades individuales, y se ejercía de por vida.

  1. Poder absoluto

El monarca concentraba y detentaba el poder absoluto, no había ningún tipo de división de poderes, como hay hoy en los estados modernos. El rey tomaba la potestad de fijar leyes y decretos (atribución legislativa), asesorado cuanto mucho por un grupo de consejeros, así como de juzgar (atribución judicial), de instaurar impuestos, etc. No existían organismos fiscalizadores del accionar del monarca.

Ciertas teorías-filosóficas respaldaron este poder absoluto como razón de estado: Bossuet, clérigo e intelectual francés, defendía la teoría del origen divino del poder. Otros filósofos de entonces, como Bodin o Hobbes, sostenían que el poder del monarca era la única garantía para evitar que los intereses de diferentes grupos sociales terminaran con el orden social establecido.

  1. Ejército profesional

La persona del rey y sus amplísimas posesiones debían ser defendidas por una nutrida guardia real y por el accionar de un ejército profesionalizado, que le era incondicional y debía mantener el sistema monárquico en orden, puesto que era su brazo armado.

  1. Sociedad estamental

Las monarquías absolutas rigieron en una época en que la sociedad estaba claramente dividida en clases o estamentos: por un lado estaban los miembros de la nobleza y el clero, con numerosos privilegios, y por otro lado existía una amplia clase integrada por campesinos, burgueses y asalariados urbanos, que son quienes realmente trabajaban y generaban los ingresos de la corona. Solo esta última clase, que vivía humildemente en áreas rurales o urbanas, cargaba con la obligación de pagar impuestos o tributos a la corona y el diezmo a la Iglesia.

  1. Burocracia y diplomacia al servicio del rey

Un grupo considerable de ministros y funcionarios públicos eran los responsables de que funcionara el reino como unidad administrativa. Una forma de ganar tierras y poder para los reyes era la guerra, pero otra muy importante fue la negociación. Para eso se necesitaban embajadores, que además de hacer tratados, alianzas y pactos, buscaban efectuar matrimonios convenientes.

  1. Respaldo de la nobleza y el clero

Es evidente que en la monarquía absoluta no existían derechos ni garantías individuales, y que la inequidad era un fermento permanente del descontento, que se pudo mantener por el apoyo de los nobles, que recibían ciertos favores del rey, y del clero, que era parte del poder mismo en estados teocráticos como los de entonces.

  1. Administración centralizada

El pago de impuestos sostenía los elevados gastos que demandaba la casa real y el funcionamiento de una compleja burocracia. La economía se basaba en la explotación agrícola de las tierras pertenecientes a los nobles, también se desarrolló el mercantilismo, con gran peso de los metales preciosos en la economía.

  1. Enormes y lujosos palacios

Quedan en el mundo como testimonio de esa época de enorme inequidad social y económica obras de arquitectura notables, como el palacio de Versailles en las afueras de París, o el palacio Schönbrunn de Viena, donde pasó su infancia María Antonieta, de la dinastía de los Habsburgo.

  1. Ejemplos de monarquías absolutas

Existen numerosos casos de monarquías absolutas en la historia. La sucesión de Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, detentando el poder absoluto en Francia durante más de una centuria (1661-1789), suele tomarse como caso paradigmático del alcance de estos regímenes. Luis XIV pasó a la historia con el rótulo del Rey Sol, y es recordada su frase “el Estado soy yo” como síntesis del concepto de absolutismo monárquico, que tras un gran derramamiento de sangre dio paso a la Primera República Francesa.

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