10 Características de la Adultez

Te explicamos qué es la adultez, qué edades abarca en la vida de las personas, y cuáles son las características principales que la definen.

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La adultez es considerada la cuarta etapa del desarrollo humano.

¿Qué es la adultez?

La adultez es la etapa del desarrollo humano que sigue a la adolescencia, en la cual el individuo se encuentra ya plenamente desarrollado y constituido como un eslabón individual de la especie. Se le conoce como cuarta etapa.

La madurez sexual, el afianzamiento de la personalidad y la plenitud física ocurren gradualmente en esta etapa cumbre de la vida, hasta que, eventualmente, se da paso a la vejez.

La llegada a la adultez es celebrada y ritualizada desde puntos de vista sociales, emocionales e incluso jurídicos, ya que a partir de esta etapa se forma un miembro pleno de la sociedad, con todos los derechos y responsabilidades.

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Características de la adultez

  1. Mayoría de edad

La mayoría de edad marca, a una edad variable dependiendo de los países, la entrada en vigencia legal de la adultez. Suele rondar los 18 y 21 años de edad.

No es precisamente un sinónimo de ella, sin embargo, y no en vano muchos especialistas consideran la adolescencia como un período que se extingue finalmente a principios de la veintena.

Aun así, la mayoría de edad marca el inicio, de cara a las leyes y el Estado, de la vida adulta del individuo, y suele ser una de las fechas más ritualmente celebradas a lo largo de las culturas.

  1. Etapas de la adultez

La adultez es un proceso gradual, no se trata de un crecimiento inmediato. En ese sentido se pueden identificar dos distintas etapas de adultez: la temprana y la media.

  • Adultez temprana. Comprende el momento inicial de adultez, desde el fin de la adolescencia hasta más o menos los 40 años. Se trata de una etapa vigorosa y de enorme potencia productiva, acompañada de una sensación de plenitud indispensable para emprender los caminos profesionales e individuales trazados.
  • Adultez media. Es la etapa “meseta” de la vida, comprendida entre los 40 años y los 65 años, en la que se espera un mayor asentamiento y cierto enlentecimiento del ritmo, a pesar de que sigue siendo un instante de gran productividad y experiencia, cuyo fin conduce al cese de la vida productiva y la vejez.
  1. Independencia

Lo esperable durante la adultez temprana es un anhelo de independencia en el individuo, que apunta a necesidades de espacio físico y emocional distintos del hogar paterno.

Ya sea que esto pueda lograrse o no (ello dependerá de variables de entorno socioeconómico, de emplazamiento cultural y geográfico, tanto como las capacidades del individuo), o que pueda lograrse por propia cuenta, en pareja o en grupo, se trata de una necesidad intrínsecamente vinculada con la adultez, sobre todo considerando que el individuo maduro tenderá, con el tiempo, a fundar una propia familia.

  1. Integración social

A diferencia de en la adolescencia, los vínculos sociales del adulto pasan necesariamente por su personalidad y sus decisiones individuales de vida. Dejan de ser tan frecuentes las pandillas, para enfocarse en la pareja y en amistades que tengan un camino vital semejante: compañeros de trabajo, de universidad, etc.

Se dice que los amigos hechos en esta etapa son realmente los que durarán toda la vida.

  1. Estabilidad

La adultez, y más aún la etapa media, es un período de mayores estabilidades en el ser humano. Los emotividad meteórica y la volubilidad de carácter típicos de la adolescencia suelen ya haber quedado atrás, reemplazados por un progresivo autoconocimiento y una mayor profundidad de carácter.

La toma de decisiones en esta etapa (sobre todo en la media) tiende a ser más concienzuda, más fruto de meditaciones y no a la emoción del momento. Lo cual acusa un desarrollo cognitivo más acentuado en la reflexión y la flexibilidad, la adaptabilidad y el individualismo.

  1. Matrimonio

matrimonio

La mayor parte de la población adulta se casa durante la primera adultez (entre los 25 y 34 años). Es también la etapa de mayor presión social en torno a los temas de reproducción y descendencia (sobre todo en la mujer), y de los primeros intentos formales de vida familiar.

En el caso de muchos adultos, esta decisión se posterga en aras de otras áreas vivenciales, pero es lo común que a partir de la entrada a la adultez media, las necesidades de compañía y pertenencia deriven más hacia el ámbito familiar, sobre todo con miras a la paternidad.

Los márgenes de divorcio, por demás, van en franco incremento mundial, siendo más frecuentes al entrar a la adultez media, pero la tendencia apunta cada vez pronunciadamente hacia el adulto joven.

  1. Paternidad

Junto con el matrimonio, en la adultez temprana suelen producirse las primeras tentativas de paternidad (deseada o no), lo cual es vivido sin las dimensiones trágicas del embarazo adolescente, pero sí supone un reto para los jóvenes profesionales en formación.

Así como en las sociedades poco desarrolladas el embarazo adolescente es común, en muchas sociedades desarrolladas existe la tendencia a postergar el embarazo y la fundación de una familia, e incluso la vida conyugal, en pro de garantizar primero el éxito profesional e individual, cuando no económico, para afrontarlo. Y muchos, llegado el momento, deciden optar por modelos de vida distintos al familiar.

En los países menos desarrollados, igualmente, la adultez temprana constituye una lucha por insertarse en el entorno laboral o por educarse, así que la paternidad es también tenida como un impedimento y a menudo un accidente que precipita la constitución familiar.

  1. La moral

En la adultez se reafirman los preceptos de moralidad que determinarán la vida en sociedad. El contrato social, por ejemplo, que antepone el bien de la mayoría a los deseos individuales, o ciertos preceptos éticos universalistas, echan raíz en esta etapa. Y esto se debe a que el conjunto de experiencias vividas y conocimientos adquiridos ya es suficiente para evaluar desde distintas ópticas posibles un dilema.

De hecho, los expertos acusan dos tipos de experiencia como enormes formadores de la moralidad, como son: la confrontación de valores (como la que tiene lugar en la universidad o en las labores militares) y responsabilizarse del bienestar de un tercero (como la paternidad). Ambos tipos de experiencias muy vinculadas con el mundo adulto.

  1. Sexualidad

El ejercicio de la sexualidad en la adultez encuentra, idealmente, sus mayores oportunidades para la libertad, la experimentación y la satisfacción. Sea o no dentro de un contexto conyugal o monógamo, el sexo cosecha un espacio psíquico importante en el adulto, empezado a ceder lugar hacia finales de la adultez media.

La sexualidad se percibe como una vía hacia la realización individual y se la ejerce, en principio, de manera autónoma, ética, abierta y autoconsciente.

  1. La crisis experiencial

También conocida como crisis de la mitad de la vida, suele producirse en el paso de la adultez temprana a la media, y consiste en un replanteamiento radical, a veces incluso temerario, de las prioridades vitales y del ritmo y modelo de vida que se lleva.

Como muchas otras cosas en la vida, es producto de la conciencia de la finitud: del fin eventual de la vida, del paso inexorable del tiempo, reflejado en el fin, justamente, de la etapa más cotizada socialmente en nuestras sociedades: la juventud.

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Enciclopedia de Características (2017). "10 Características de la Adultez". Recuperado de: https://www.caracteristicas.co/adultez/