10 Características del
Desierto

Te explicamos qué es un desierto, qué tipos de desiertos existen, cómo es su clima y recursos, y sus características principales.

desierto - paisaje
Los desiertos ocupan casi un tercio de la superficie de la tierra.

¿Qué es un desierto?

El desierto es un paisaje bioclimático muy frecuente en la superficie terrestre, caracterizado por sus bajísimas precipitaciones y escasa presencia de fauna y flora, dados los bajos niveles de humedad. Aunque la imagen tradicional del desierto arenoso alude a climas cálidos y ecuatoriales, la verdad es que cuentan también como desiertos los situados en la meseta del ártico o en la tundra.

Los desiertos son producto de distintos procesos de erosión, como la eólica (dada su alta presencia de vientos que incluso forman tormentas de arena) o el impacto de la radiación solar. Del grado de intensidad de dichos factores dependerán muchas características del desierto, como el tipo de arena conformada o la naturaleza del suelo.

Características del desierto

  1. Extensión mundial

Considerados en su totalidad, los desiertos ocupan casi un tercio de la superficie de la tierra, unos 50 millones de kilómetros cuadrados. El 53% de ellos corresponden a desiertos cálidos y el resto a desiertos helados.

Se encuentran distribuidos a lo largo de los continentes, siendo las regiones más conocidas las saharianas en el norte de África, el norte de México, la tundra asiática en Rusia, Groenlandia y Alaska, así como al sur de Chile y Argentina, o la plataforma del ártico.

  1. Climas

Es posible identificar tres zonas climáticas alrededor de las cuales se distribuyen los distintos desiertos, atendiendo a la media de precipitaciones anuales:

  • Semiáridas (esteparias): con una media de 250 a 500 mm de precipitación al año, abarcan un 15% de la superficie terrestre. Se sitúan en los bordes apenas de los desiertos.
  • Áridas: precipitaciones anuales de 25 a 250 mm como máximo, abarcan el 16% de la superficie terrestre y constituyen el grueso de los desiertos.
  • Hiperáridas: los márgenes de sequía en estas zonas son tales que suele no llover en años o no hacerlo en absoluto. Representan apenas un 4% de la superficie terrestre, incluyendo los desiertos polares y el corazón de los grandes desiertos cálidos.

Las temperaturas en estas zonas suelen ser extremas, con enormes variaciones térmicas entre el día y la noche. Los desiertos cálidos pueden registrar máximas de sobre 40 grados centígrados durante el día y descender por debajo de cero durante la noche. En el caso de los desiertos polares, la temperatura se mantiene en márgenes muy inferiores a cero (- 40 °C), dependiendo del ciclo estacionario.

  1. Tipos de desierto

De acuerdo a su localización geográfica y patrón climático imperante, es posible clasificar los desiertos en varios tipos:

  • Desiertos tropicales. Ubicados en la franja ecuatorial del planeta, se encuentran bajo efecto de los vientos alisios que impiden la formación de una cobertura de nubes y maximizan la radiación solar sobre el suelo. La mayoría de los desiertos del planeta son de este tipo, incluido el mayor de todos, el Sahara al norte de África, cuyas temperaturas alcanzan los 57 °C.
  • Desiertos de latitudes medias. Se encuentran en zonas subtropicales de alta presión atmosférica, ubicados por lo general en cuencas de drenaje distantes de fuentes hídricas como océanos o lagos. El desierto de Sonora, en México, es de este tipo.
  • Desiertos de barrena al aire húmedo. Son consecuencia de la acción de grandes barreras montañosas que restringen el acceso del viento y por lo tanto de la humedad. El desierto de Judea en Israel es un claro ejemplo de ello.
  • Desiertos costeros. Usualmente ubicados en bordes continentales y bajo el efecto de sistemas complejos de vientos que impiden la formación de precipitaciones y arrojan como resultado un sistema climático inestable. El desierto de Atacama, en Chile, el más seco de mundo, pertenece a esta clasificación.
  • Desiertos del monzón. Producidos por la acción de los monzones (sistema de vientos estacionales), que nacen en el océano y pierden su humedad a medida que avanzan sobre la plataforma continental, descargándola rápidamente y secando las zonas más alejadas. El desierto de Thar en Pakistán es un claro ejemplo.
  • Desiertos fríos. Generalmente ubicados en zonas de mucha altura y escasa precipitación, contienen la misma aridez de sus contrapartidas cálidas, pero con mayores márgenes de presión atmosférica. La Puna altoandina ilustra bien este caso.
  • Desiertos polares. Con temperaturas inferiores al punto de congelación del agua, son extensiones de hielo (y nieve en algunos casos) prácticamente sin precipitaciones anuales, sobre lechos de roca o de grava. La capa de hielo central en Groenlandia es un ejemplo de ello.
  1. Suelos

desierto del sahara - camello

Los desiertos suelen presentar dos tipos distintos de suelo, atendiendo al impacto de la erosión en los materiales que lo componen. Así, es posible hablar de suelos arenosos, compuestos obviamente por las micropartículas rocosas que componen la arena, y que el viento empuja a formar dunas; y también de suelos rocosos o pedregosos, compuestos por guijarros de mayor tamaño o acumulaciones de piedra de variada índole.

Habría que señalar también el caso de los desiertos polares, cuya superficie se encuentra cubierta enteramente por hielo, por lo que no puede realmente tratarse como un tipo de suelo, dado que éste puede encontrarse incluso kilómetros por debajo de la capa congelada.


  1. Paleodesiertos

Los paleodesiertos constituyen un caso especial que amerita un aparte, ya que se trata de zonas cuyo carácter climático cambió abruptamente en un pasado geológico reciente, permitiendo la acumulación de abundantes fósiles y residuos arqueológicos, protegidos de la descomposición por la falta de humedad del clima árido.

El Ischigualasto (Valle de la Luna) argentino, es desierto del Kalahari y los Sand Hills de Nebraska son considerados paleodesiertos, y en ellos se llevan a cabo intensas labores de recuperación arqueológica y colecta de muestras antiguas.

  1. Flora desértica

La vegetación de los desiertos es, en principio, escasa, dados los bajísimos márgenes de humedad. La que existe se ha adaptado a resistir condiciones tan adversas, y es por lo general vegetación de tipo xerófila, con predominio de plantas espinosas y resistentes, como el cacto, al igual que yerbajos y, en el mejor de los casos, arbustos de poca estatura.

En los oasis, en cambio, la presencia del agua permite una mayor proliferación vegetal, con presencia de palmeras y arbustos de mayor envergadura.

  1. Fauna desértica

Al contrario de lo que se piensa, existe un ecosistema desértico bien definido, si bien adaptado al entorno tan adverso y concentrado en la preservación de la humedad corporal. Quizá por ello abundan los reptiles (como las serpientes), insectos (hormigas, escarabajos) y arácnidos (escorpiones, arañas).

No obstante, existen también numerosos roedores desérticos, refugiados en madrigueras lejos del sol, así como aves rapaces y carroñeras, o camélidos de altísima resistencia a la sequía.

  1. Recursos minerales

Revelados por la erosión y protegidos de la humedad, en los desiertos se encuentran numerosos recursos minerales, como cuencas petroleras (sobre todo en el Medio Oriente) o metales pesados.

La arena desértica, igualmente, suele ser rica en elementos calcáreos y sales, por lo que a menudo se hallan salares en zonas desérticas, como en la región de Uyuni, en Bolivia. Este tipo de desiertos drenan aún más la humedad del ambiente, retroalimentando así su aridez.

  1. Mayores extensiones del mundo

Las mayores extensiones desérticas del mundo son:

  • Los desiertos polares ártico y antártico, con 13.726.000 y 13.829.000 kilómetros cuadrados de superficie respectivamente.
  • Desierto del Sahara, en África del norte, con 9.065.253 kilómetros cuadrados.
  • Desierto de Australia, en Oceanía, con 2.330.000 kilómetros cuadrados.
  • Desierto de Arabia, en la península arábiga, con 2.300.000 kilómetros cuadrados.
  • Desierto del Kalahari, en África meridional, con 930.000 kilómetros cuadrados.
  • Desierto patagónico, en América del Sur, con 670.000 kilómetros cuadrados.
  1. Paisajes desérticos extraterrestres

Existen extensiones desérticas fuera de nuestro planeta, si bien las únicas que parecen tener desplazamientos eólicos son las de Marte, en donde se encuentra un desierto de arena circumpolar de casi 5.000.000 kilómetros cuadrados. Dichos desiertos presentan altos márgenes de abrasión eólica, dado que el viento arrastra una gran cantidad de partículas en suspensión a muy altas velocidades.


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Enciclopedia de Características (2017). "Desierto". Recuperado de: https://www.caracteristicas.co/desierto/