10 Características de un
Dios

Te explicamos qué es un dios para cada cultura, cuáles son los puntos en común en las diferentes religiones y sus características principales.

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La noción de Dios puede dar un sentido de destino o consuelo al ser humano.

¿Qué es un dios?

Cuando nos referimos a Dios, hablamos de un ser omnipotente y omnipresente, a quien atribuimos la creación del universo y la vigilancia del cumplimiento de sus leyes.

Un dios es una entidad imaginaria cuya presencia o ausencia no puede ser probada de ninguna forma, y que desde tiempos inmemoriales ha acompañado al ser humano en sus diversas manifestaciones.

En cada cultura, esta entidad ha podido brindar al ser humano un sentido de destino, de propósito, de consuelo ante la muerte y, a menudo, sirviendo para configurar un modelo de leyes y de preceptos morales o filosóficos.

Quienes creen en un dios o en varios, dependiendo de lo que dicte su religión específica (hay muchas en el mundo), suelen pensar que el suyo es el único dios válido y verdadero.

Esto ocurre principalmente en las religiones monoteístas mayores (Judaísmo, Cristianismo e Islam), ya que sus credos prohíben la adoración de otros dioses, considerados por ellos como falsos.

Características de un dios

  1. Origen del concepto

La idea de lo divino, lo sagrado o la existencia de un ser superior ha acompañado al ser humano desde las primeras culturas, por lo que no existe un registro exacto de su origen.

Es probable que las primeras ideas de Dios surgieran como una forma de explicarse y hacer comprensibles diversos fenómenos naturales que escapaban a su entendimiento, como la salida y puesta del Sol, los ciclos de la lluvia, las estaciones climáticas, o el origen del mundo.

  1. ¿Qué significa Dios?

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La palabra “dios” proviene de “resplandor” y “día”.

Hay muchas explicaciones etimológicas de la palabra “Dios” en español.

La más común señala que viene del latín deus, que a su vez proviene del griego theos (“divino, luminoso”) vinculado con el nombre del dios mayor de la religión griega antigua, Zeus, padre de los dioses olímpicos.

Este nombre vendría según algunas teorías de la raíz protoindoeuropea *deiwos~diewos, cuya traducción seria “brillo”, “resplandor”, de donde nace también el vocablo sánscrito deva, “ser celestial” y cuyos contenidos semánticos sobrevivirían en nuestro “día”.

Todo parece indicar que en el común de las religiones primitivas, el Sol y el firmamento jugaban el rol del padre creador o fecundador, y la tierra o la noche el de la madre fecundada.

  1. Atributos de un dios

Los atributos de los dioses pueden variar enormemente dependiendo de la tradición religiosa, pero algunos suelen ser comunes (aunque no “universales”):

  • Ubicuidad. Un dios está en todos lados, como una presencia invisible. Por eso puede verlo todo o estar en varios sitios a la vez.
  • Simpleza. Los dioses son entidades primigenias, que a lo sumo tienen progenitores divinos también, pero que son simples en principio, pues responden a un conjunto de ideas asignadas, como puede ser el dios del sol, el dios del mar, etc.
  • Poderes. Los dioses poseen poderes sobrehumanos y generalmente modelan la realidad a su antojo, especialmente aquellos segmentos de la misma con que tengan afinidad. Por ejemplo, el dios del mar es también responsable de las olas, de los maremotos, etc. En el caso del dios monoteísta, simplemente es omnipotente, capaz de todo.
  • Infinitud. Los dioses no mueren, a menos que sea a manos de otros dioses, y a menudo pueden ser revividos, o pueden perdurar con otras formas o en otros cuerpos. El dios monoteísta no conoce tiempo ni destino, es eterno e insondable, pues no está sujeto a las leyes del universo que él creó.
  • Autonomía. Los grandes dioses, como el monoteísta, no provienen de ninguna parte, sino que se hicieron a sí mismos, y por ende no le responden a nadie sino a su propia voluntad. Son “el alfa y el omega” (el principio y el fin del alfabeto griego).
  1. Dios en el cristianismo

El dios del cristianismo es, en principio, el mismo del Antiguo Testamento judío.

Sin embargo, su imagen está reelaborada a partir de un nuevo pacto que hizo con la humanidad luego de que su hijo, el último profeta y mesías según esta religión, fuera crucificado por los romanos.

Esto es lo que se relata en los libros que componen el Nuevo Testamento de la Biblia. Existen notorias diferencias entre el dios de cada parte del libro, probablemente porque se deben a culturas separas por miles de años.

Sin embargo, para el credo cristiano, la versión que se impone es la que Jesús de Nazaret predicaba: la de un dios amoroso, perdonador, omnipresente y omnipotente.

Este dios a la vez puede ser despiadado con los infieles y está listo para ejercer un castigo eterno a quienes considerara culpables cuando llegue el día del Juicio Final. Este día ocurrirá cuando Jesús, que resucitó al tercer día, regrese de entre los cielos.

Este dios es, además, una Trinidad sagrada: Padre, Hijo y Espíritu Santo en una única entidad divina, que custodia el reino de los cielos adónde van los justos a reposar por eternidad. Este dios carece de nombre, pero es asimilable a Jesucristo.

  1. Dios según el judaísmo

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La tradición judía se transmite a través del Antiguo Testamento.

El dios del judaísmo es el descrito en el Antiguo Testamento de la Biblia y en las escrituras semíticas del Tanaj.

Para esta religión Jesús de Nazaret fue sólo un profeta más en una larga línea de receptores de la palabra divina, por lo que aún la humanidad espera por la llegada del mesías salvador.

Este dios monoteísta es sumamente severo.

Su código de vida es acatado de manera rigurosa por los judíos más ortodoxos, quienes han renunciado al cerdo por ser un animal prohibido, así como a la comida que no sea kosher o preparada según los mandatos divinos.

Este dios tiene un nombre impronunciable, pero se hace referencia a él como Yahveh.

  1. Dios según el Islam

En el Islam se encuentra el tercer gran dios monoteísta, lo cual supone que estas tres religiones están en el fondo muy emparentadas. Su nombre es Alá, y al igual que las dos versiones anteriores es omnipresente, omnipotente y eterno, creador del universo.

Quienes adoran a Alá se llaman a sí mismos musulmanes. Este dios es, en esencia, el mismo que adoraba el profeta Abraham de la Biblia, pero éste no es su libro sacro, sino el Corán o Alcorán.

Este libro sagrado contiene las revelaciones de dios al profeta central de esta religión, Mahoma (Muhammad), recopiladas por sus 632 seguidores.

Alá es también un dios severo, belicista, que advierte a su pueblo de estar preparados para la Guerra Santa en su nombre. Prohíbe también la ingesta de cerdo, de alcohol y los somete a un régimen de ayunos muy estricto llamado Ramadán (semejante al Yom Kippur judío).

  1. Los Dioses del Hinduismo

El hinduismo como religión es muy disperso, ya que consiste en un conjunto de creencias y prácticas más semejantes a una filosofía de vida.

Por eso carece de un dios único, y posee un conjunto enorme y variado de deidades a las que se puede rendir culto, cada una asociada con aspectos distintos de la existencia.

Los dioses principales son: Brahma, el creador del universo; Shiva, el destructor del universo; y Vishnu, el mantenedor del universo.

  1. Los Dioses Griegos

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La religión griega era politeísta.

La religión de la Antigua Grecia se basaba en la existencia de un panteón de dioses olímpicos.

El mismo estaba encabezado por el dios padre Zeus, gobernador de los cielos y del relámpago, quien se repartía el mundo con Poseidón, señor de los mares y océanos, y con Hades, señor del inframundo, tierra de los difuntos.

Cada uno de ellos tenía además una numerosa descendencia.

Estos dioses habrían alcanzado su dominio luego de vencer a sus padres, los titanes, quienes eran descendientes a su vez de dioses todavía más primitivos (como el Caos, la Tierra o la Noche).

Esta tercera generación de dioses recibía la adoración de los humanos y a cambio les confería sus favores. Eran los responsables de las ideas, sentimientos, pasiones o locuras humanas.

  1. Los dioses nórdicos

Los dioses nórdicos pertenecen a la tradición escandinava, es decir, a los pueblos germanos del norte de Europa, y tal como los dioses griegos, forman parte de una rica y vasta mitología.

Esta religión nórdica carecía de libro sagrado y se transmitía oralmente a través de canciones y poemas, especialmente durante la época vikinga.

Los dioses nórdicos se dividían en dos clases. Por un lado los Aesir, seguidores de Odín, a cuyo alrededor hacían asamblea en el paraíso terrenal, la tierra celeste de Asgard.

Estos dioses poseían sus propias personalidades y talentos, asociados a elementos como el trueno (Thor), la inteligencia (Balder) o el caos (Loki).

Y por otro lado estaban los Vanir, dioses más terrenales que gobernaban el mar, las olas, el fuego, el viento y que vivían en Vanaheim, desde donde ejercían el control pleno de sus dominios.

Mientras que los Aesir eran dioses guerreros, los Vanir eran pacíficos; pero entre ambos grupos había habido una gran guerra, que culminó con acuerdos de paz y casamientos entre ellos.

  1. Agnosticismo y ateísmo

Así como existen los religiosos, existen aquellos que no creen en nada, o que no creen en Dios, o que creen a su manera muy personal.

Por lo general estos son referidos como ateos (que no creen en la existencia de un Dios ni de divinidad alguna) o agnósticos (que no niegan la posibilidad de un Dios, pero lo consideran algo imposible de dilucidar).

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Enciclopedia de Características (2017). "Dios". Recuperado de: https://www.caracteristicas.co/dios/