10 Características del
Imperialismo

Te explicamos qué es el imperialismo, sus causas, consecuencias y cómo funciona su economía. Además, el reparto colonial de África.

imperialismo
Son relaciones verticales entre naciones, que benefician a las más poderosas.

¿Qué es el imperialismo?

El término imperialismo hace alusión a las doctrinas políticas que establecen una relación entre naciones en términos de superioridad y sumisión. Es decir que una de ellas es dominada y otra ejerce la autoridad en materia militar, económica y/o cultural. Así se impone la agenda que le resulta mayormente favorable a la dominadora.

La dominación imperial puede darse, por un lado, mediante la colonización. La misma implica el poblamiento del territorio colonizado, la explotación económica y/o la presencia militar. Por otro lado, puede darse mediante la subordinación cultural (llamada en algunos casos aculturación).

El imperialismo es un fenómeno político de larga data en la historia de la humanidad y que ha contribuido a formar el panorama mundial contemporáneo. Así, se dibujan en el mundo relaciones desiguales y verticales. El mayor beneficio siempre se lo lleva la nación más poderosa.

Además: Expansionismo

Características del imperialismo

  1. Origen

Los imperios han existido desde los inicios de la humanidad, y sus dinámicas de conquista han sido siempre más o menos las mismas.

Por ejemplo, como el Imperio Egipcio, el Imperio Persa, la Antigua Grecia o el Imperio Romano, ejercieron por la fuerza y mediante el dominio económico un control enorme sobre otras regiones del mundo.

De ellos, la nación antigua más poderosa fue el Imperio Romano, que logró expandirse hasta casi la totalidad de Europa, el norte de África y el Oriente Medio.

En los períodos de dominación imperial se han expandido a la fuerza religiones, lenguas y costumbres. En muchos casos, la combinación de la cultura colonizadora y colonizada llegaron al sincretismo, formas culturales mixtas que permitieron la supervivencia de muchos elementos de las culturas subordinadas.

  1. Historia

Aunque ha existido durante toda la historia y también en Oriente, usualmente al hablar de imperialismo o colonialismo, nos referimos a un período concreto de la historia: la expansión europea en el mundo entero, comenzando en el siglo XV y prolongándose hasta la Edad Contemporánea.

Este período fue sucedido por una época que en parte implicó el proceso opuesto: tras la Segunda Guerra Mundial se produjo una compleja des-colonización de África y de Asia. Las colonias americanas ya habían logrado su independencia oficial a través de cruentas guerras a lo largo de los siglos XVIII y XIX.

Durante la etapa del imperialismo, los grandes estados europeos impusieron controles políticos, económicos y militares a otras naciones menos aventajadas. Así lograron hacer acopio de sus recursos y nutrirse de distintas latitudes.

El período más intenso de la expansión imperial tuvo lugar entre 1880 y 1914. Los principales destinos coloniales de Europa fueron:

  • América: Recién descubierta, era fuente de materias primas en volúmenes masivos.
  • África: Fue saqueado para alimentar la industria esclavista.
  • Asia: Se extraían insumos comerciales exóticos y de mucho valor.
  1. Causas

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Se obtenían materias primas, como el café de Surinam.

El imperialismo europeo respondía a las siguientes causas:

  • Necesidad de materias primas. Una Europa que daba sus primeros pasos hacia el capitalismo temprano necesitaba un flujo estable de materia prima que acumular, procesar y convertir en productos refinados o elaborados. En ese sentido el sistema colonial era perfecto: se extraía la materia prima de los países menos desarrollados con mano de obra esclava o semi-esclava.
  • Competencia entre los imperios. Los diversos imperios de Europa rivalizaban en su crecimiento, ya que el primero en desarrollarse ejercería predominancia sobre los demás, ampliando al máximo su territorio. De igual forma se competía por el control de las rutas marítimas comerciales, que eran el corazón mercantil de la época (el llamado Mercantilismo).
  • La exploración del mundo y la ciencia. El auge de la ciencia y la tecnología europeas requerían nuevos materiales que descubrir y procesar, para amasar un potencial industrial y científico que les diera superioridad frente a los demás imperios.
  • Darwinismo social. La ideología que dominaba en Europa era heredera de los recién descubiertos estudios de Charles Darwin, y consideraba biológicamente inferiores a los pobladores del resto del mundo. Se suponía que esto era una justificación para la ocupación de sus territorios y su explotación, ya que estaban “llevándoles el progreso” a pueblos que sino jamás lo conocerían.
  1. Imperialismo y colonialismo

No hay que confundir imperialismo y colonialismo, aunque sean procesos que van de la mano.

El colonialismo es un sistema político-económico, de tipo extractivista, que se da cuando un Estado poderoso ocupa el territorio de otro más débil. Además, somete a su población a condiciones de servidumbre o esclavitud, e impone leyes y sistemas de gobierno que convienen al invasor.

El imperialismo, en cambio, puede darse en otros términos, no estrictamente coloniales, o al menos sin requerir la ocupación física del territorio dominado. Así ocurre en el imperialismo cultural, por ejemplo, o en el comercial, en el que se domina al otro mediante imposiciones culturales o desigualdades económicas.

  1. Consecuencias

El imperialismo tuvo distintas consecuencias, como fueron:

  • La preparación de Europa para asumir el capitalismo, ya que le concedió una ventaja injusta para la posterior competencia comercial que se dio en siglos posteriores (XX y XXI).
  • La lucha de los países sometidos por liberarse del yugo imperial y fundar naciones jóvenes, como las latinoamericanas, a partir de poblaciones diezmadas por la guerra.
  • La expansión de las lenguas imperiales, que hoy en día persisten en muchos de los territorios dominados.
  • La multiculturalidad europea, que se desarrolló en siglos siguientes, cuando de los territorios coloniales emigraron muchos ciudadanos persiguiendo las mejores condiciones de vida de la metrópoli.
  1. Economía desigual

El imperialismo determina dinámicas económicas desiguales. El territorio sometido debe entregar parte de sus recursos al dominador, a cambio de productos elaborados, bienes culturales y a veces la administración de sus propios territorios.

Este intercambio se daba entre las compañías europeas y los cultivadores locales. Los productores no veían recompensado su trabajo en los términos ideales, sino a través de una relación paternal de parte de Europa.

La metrópoli, supuestamente los favorecía acercándolos a la “civilización”, es decir, les imponía más o menos una educación, tradiciones, lengua y religión europeas. El resultado directo de este modelo económico es el enriquecimiento de la metrópoli pero no siempre de las colonias, o en todo caso sólo de un sector.

  1. El reparto de África

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La resistencia algerina tuvo poco éxito ante el avance europeo.

En 1885, en plena fase de expansión europea, las potencias del mundo acordaron el reparto del continente africano, en la Conferencia de Berlín. Allí estaban presentes las 12 naciones más poderosas de Europa (Gran Bretaña, Francia, Alemania, Bélgica, Portugal, Holanda, Austria-Hungría, España, Rusia, Italia, Suecia-Noruega y Dinamarca), junto a Turquía y Estados Unidos.

Al final de la conferencia, casi el total del continente africano pasó a ordenarse según los intereses europeos, sin tener en cuenta las diferencias entre las poblaciones locales o sus necesidades. Por eso, hasta el día de  hoy las naciones africanas tienen fronteras totalmente rectas (dictadas según los meridianos).

  1. Imperialismo en el siglo XX

Se distingue a menudo entre colonialismo e imperialismo, para referir con este último término la actitud de las potencias mundiales durante el siglo XX: EEUU y Japón, así como los mencionados imperios europeos, frente al resto del mundo.

Este nuevo imperialismo consistió en una política colonial acelerada, cuyo reparto geopolítico y estratégico del globo condujo a fricciones y enemistades entre ellas. El resultado (debido también a otros factores) fue la Primera Guerra Mundial y, por consecuencia, a la Segunda Guerra Mundial.

  1. Imperios europeos en el siglo XIX

Los principales imperios coloniales de Europa fueron:

  • El Imperio británico (s. XVI – s. XX)
  • El Imperio español (s. XVI – s. XIX)
  • El Imperio alemán (s. XIX – s. XX)
  • El Imperio portugués (s. XV – s. XX)
  • El Imperio colonial francés (s. XVII – s. XX)
  • El Imperio ruso (s. XVIII – s. XX)
  • El Imperio neerlandés (s. XVII – s. XX)
  • El Imperio colonial danés (s. XIII – s. XX)
  1. Imperialismo y capitalismo

El colonialismo le dio a Europa el potencial energético, tecnológico y material para desarrollar el capitalismo temprano. A largo plazo, le permitió alcanzar las condiciones mínimas necesarias para la Revolución Industrial.

Es decir que todo lo saqueado a las otras naciones se invirtió en sus propios sistemas y en crecimiento. Así es como su desarrollo se adelantó al de otras naciones, simultáneamente que retrasaba el de las colonias. Por eso, incluso al independizarse, continuaron dependiendo económica, financiera y tecnológicamente a Europa.

Referencias:

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Enciclopedia de Características (2017). "Imperialismo". Recuperado de: https://www.caracteristicas.co/imperialismo/