10 Características del
Imperio Bizantino

Te explicamos qué fue el imperio bizantino y cuáles fueron sus características principales. Además, las distintas etapas que atravesó.

estambul - imperio bizantino
La capital del Imperio fue la antigua Bizancio. Hoy, Estambul.

¿Qué fue el Imperio Bizantino?

El Imperio Bizantino, también conocido como el Imperio Romano de Oriente, fue una división del Imperio Romano que subsistió durante la Edad Media y el Renacimiento, ubicada en las costas orientales del mar Mediterráneo.

Puede definirse como un Estado cristiano multiétnico, de importante influencia cultural, económica y política en el mundo de la época, cuya existencia se debe a la caída y división del Imperio Romano luego del reinado de Teodosio I, tras su muerte en el año 395.

Se distinguió del Imperio Romano de Occidente, que no tardaría en desaparecer, a pesar de sostener valores políticos y religiosos similares que le convirtieron en una barrera contra el avance del Islam hacia Europa. La historia de Bizancio se interpreta a menudo como símbolo del creciente abismo entre las culturas occidentales y orientales de la civilización humana.

El Imperio Bizantino duró desde el año 395 al 1261 d.C. y tuvo como capital a la antigua Bizancio, bautizada primero Nueva Roma y luego Constantinopla, en honor al emperador Constantino I. Hoy se la conoce como Estambul.

Características del Imperio Bizantino

  1. Origen

El origen del Imperio Bizantino se ubica en la decisión del Emperador Diocleciano a finales del siglo III de administrar el Sacro Imperio Romano de manera más eficiente a través de dos partes, cada una gobernada por un emperador augusto, un vice-emperador y un futuro heredero.

Este modelo permaneció vivo hasta la muerte de Diocleciano y produjo luego un conjunto de guerras intestinas a las que puso fin Constantino I, unificando ambas mitades del Imperio y declarando a Bizancio como la nueva capital (“Nueva Roma” se llamó, pero se la conoció popularmente como Constantinopolis, la ciudad de Constantino). En esa época también se asumió el cristianismo como religión oficial del Imperio.

Posteriormente, la muerte de Teodosio I en 395 dividió de nuevo el Imperio, cuando sus dos hijos heredaron cada uno una mitad: Flavio Honorio la mitad occidental, con capital en Roma; y Arcadio la mitad oriental, con capital en Bizancio.

El imperio occidental encontraría su fin en 476. El oriental se extendería por casi setecientos años más.

  1. Territorios

Inicialmente, los territorios del Imperio Bizantino correspondían a los de Grecia, Egipto, Turquía, Rumanía, los Balcanes, Libia, Egipto, Siria, Palestina y Mesopotamia, que eran las provincias romanas orientales. Sin embargo, bajo el reinado del emperador Justiniano I (527-565) el imperio alcanzaría sus máximas fronteras, haciéndose también con Italia, el sur de España y todo el litoral del África mediterránea.

Sin embargo, estas fronteras fueron cambiantes e inestables, y hacia la época de su caída en el siglo XIII, bajo la invasión del Imperio Otomano, los territorios del Imperio Bizantino se limitaban a Grecia y Turquía.

  1. Población

La población del Imperio era variada, y en su época de apogeo alcanzó los 34.000.000 de habitantes, con una densidad promedio de 13,6 habitantes por kilómetro cuadrado. Se estima, no obstante, que en los siglos sucesivos la población disminuyera (debido a las guerras, pestes y la pérdida de territorio) a 18.000.000 (siglo XI) y 3.000.000 (siglo XIII).

  1. Nombre

El término “Imperio Bizantino” jamás fue utilizado por ningún ciudadano del mismo durante sus más de mil años de existencia. Los habitantes del Imperio preferían llamarse a sí mismos “romanos”, empleando para ello el término griego: romioi, equivalente a griegos cristianos con ciudadanía romana.

Por lo tanto, el nombre del Estado fue simplemente Imperio Romano (Basilea romanion), a pesar de ser llamado Imperio Griego por el resto de las naciones occidentales, debido a su preferencia por el idioma griego en lugar del latín.

El nombre “Imperio Bizantino” se acuñaría en el siglo XVI por el estudioso alemán Hieronymus Wolf, y se haría popular mucho después, en el siglo XVIII, gracias a los autores franceses como Montesquieu.


  1. Identidad

Los ciudadanos del Imperio Bizantino se sintieron siempre mucho más griegos, y de hecho adoptaron la tradición helénica y la lengua griega, sin que eso fuera en contra de su sentirse romanos.

Hacia el siglo VII, de hecho, una serie de reformas en ese sentido lo había distinguido bastante del Imperio Romano occidental: el clásico título “augustus” latino fue sustituido por “basileus” (rey, emperador) y la lengua administrativa del imperio pasó a ser el griego oficialmente. Incluso se enorgullecían de sus ancestros helénicos, si bien eran previos al cristianismo, la religión oficial del Imperio.

Este patriotismo, reflejado en sus producciones artísticas y literarias, no impedía sin embargo que el Bizancio fuera el centro de un Estado multiétnico, centro de múltiples rutas comerciales que la hicieron capital del mundo de su época.

  1. Reinado de Justiniano

El apogeo del Imperio Bizantino ocurrió durante el reinado e Justiniano I, en el siglo VI. La victoria frente a los persas en la frontera oriental del Imperio le permitió a Bizancio emprender una campaña de recuperación de los territorios del antiguo Imperio Romano de Occidente que ya había finalizado y se repartía entre diversos reinos bárbaros. Así, el Imperio se adueñó de nuevo de las costas mediterráneas del norte de África, de Italia y del sur de España.

Durante esta época se vivió un esplendor cultural sin parangón, cuyo mejor ejemplo es el templo de Santa Sofía, erigido en Bizancio como símbolo del renacimiento imperial. Sin embargo, los esfuerzos bélicos tuvieron su costo y sumieron al Imperio en un siglo venidero de crisis económica y de peste, fruto de la cual pereció un tercio de la población de Constantinopla.

  1. Edad oscura

Los siglos VI y VII constituyen épocas de crisis para el Imperio Romano de Oriente, asediado en múltiples fronteras por enemigos diversos: los persas retomaron su lucha en el este, los búlgaros y eslavos hicieron lo propio en el norte, y el Islam conquistó en el Medio Oriente los territorios más ricos del Imperio: Siria, Palestina y Egipto.

Los emperadores se sucedieron en el trono sin lograr restablecer la fortaleza imperial, cediendo a las conquistas bárbaras el Tíber y casi toda Italia, e incluso teniendo que defender Constantinopla del asedio de los ávaros y los eslavos en 626.

Por si fuera poco, las guerras intestinas desgarraron el imperio, como la revuelta de los iconoclastas entre 726 y 843, y una serie de transformaciones teológicas que darían como resultado la Iglesia Cristiana Ortodoxa.

  1. Renacimiento macedonio

A este período siguió una recuperación importante del Imperio, regido por una dinastía de reyes macedónicos y caracterizada por el crecimiento de las discrepancias entre el cristianismo oriental y occidental.

El punto más álgido de ello fue la mutua excomunión del Papa Nicolás I y el Patriarca de Constantinopla Focio, en lo que se conoce como el cisma de Focio y que permitió la separación de las iglesias. La ruptura definitiva entre ambas se daría en 1054.

  1. Declive del imperio

El declive del Imperio Bizantino se da a manos de la feudalización de su sociedad, a través de cesiones de tierra a la aristocracia, y la presión de dos nuevos y poderosos enemigos: los reinos cristianos de Europa occidental y los turcos selyúcidas.

Durante esta época se dieron la tercera y cuarta cruzadas, en el marco de las cuales ocurrió el asedio cruzado a Constantinopla de 1204. El Imperio nunca lograría recuperarse de los tres días de pillaje y devastación. Sus fuerzas mermarían para siempre.

  1. Fin del imperio

El Imperio Bizantino dejó de existir en el siglo XV, principalmente bajo asedio de las tropas turcas de Osmán I. La ayuda de las potencias occidentales estuvo condicionada a la reunificación de las iglesias católica y ortodoxa, condición que no aceptaron los orientales. Por eso muchos observaron impasibles mientras los otomanos marchaban sobre Constantinopla. La caída final fue en 1453 luego de dos meses de sitio.


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Enciclopedia de Características (2017). "Imperio Bizantino". Recuperado de: https://www.caracteristicas.co/imperio-bizantino/