10 Características del
Imperio Británico

Te explicamos qué fue el Imperio Británico, su extensión, aspectos políticos y económicos. Además, las colonias más importantes.

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Llegó a cubrir una superficie de más de 33 millones de km2.

¿Qué fue el Imperio Británico?

Se conoció como Imperio Británico al conjunto de los territorios propios y dominados (colonias y protectorados) del Reino Unido entre los siglos XVI y XX (hasta el año 1949). Se trató de uno de los imperios más extensos de su época y de la historia toda (unos 33.700.000 km2 de superficie), cuyo auge se sitúa entre 1880 y 1930.

Se lo denomina “Británico” porque la isla donde se encuentra la mayor parte del Reino Unido se llama Gran Bretaña.

En el siglo XX, el Imperio Británico llegó a contar con unos 458 millones de habitantes, casi una cuarta parte de la población mundial, en sus territorios en Europa, América, África, Asia y Oceanía. Esto significa que esparció su cultura, tecnología y forma de gobierno por todo el planeta, estableciendo una hegemonía económica y política que dejó en muy buena posición a sus actuales herederos.

Al referirse al Imperio Británico suele hablarse de una primera etapa imperial en el siglo XVIII y una segunda que data entre 1870 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial en el siglo XX, conocida como el “Nuevo Imperialismo” europeo.

Características del Imperio Británico

  1. Origen

El dominio británico de los territorios por fuera de Europa y las Islas Británicas inició entre 1485 y 1509.

Esta era la llamada época marítima del rey Enrique VII, que inició nuevas rutas marítimas para el comercio de la lana.

De esta manera, se estableció un nuevo y moderno sistema de marina mercante.

Gracias a él se desarrollaron muchas instituciones mercantiles como la British East India Company, así como del ejercicio marítimo en Gran Bretaña. Así también nació la Royal Navy.

El gobierno necesitaba controlar y defender los intereses comerciales británicos en estos territorios lejanos con los que comerciaban. Por eso se inició también una intervención política, económica y militar directa.

Así se inauguraron territorios satélite, que o bien formaban parte de la corona británica (colonias) o se hallaban bajo su “protección”, lo cual quería decir su administración política y militar (protectorados).

  1. Causas

La competencia con otros imperios nacientes (como el español o el alemán) dispararon una ambiciosa lucha por el control económico y comercial del mundo conocido. Esta lucha se avivó aún más con el descubrimiento de América por parte de los españoles.

Por eso, estas potencias se enfrentaban en guerras y también buscaban sabotear las rutas comerciales del otro. El objetivo era la hegemonía de recursos naturales en una Europa que ya había agotado sus posibilidades.

Así, los jóvenes imperios se vieron en la necesidad de fortalecer sus posiciones en los sitios de su interés estratégico y comercial, dando origen a colonias y protectorados. Se aplicaron formalmente políticas de intervencionismo que en adelante se conocerían como “imperialistas”.

  1. Organización política

El Imperio Británico era regentado por la Corona Británica, asentada en Inglaterra. Dominaba a todas las coronas locales, como la escocesa o los sultanatos y reinos asiáticos. Esto continuó así hasta 1926, cuando se le concedió a los dominios británicos el estatuto de comunidades autónomas pertenecientes a la mancomunidad británica.

La Corona Británica es producto de la unión de los reinos de Inglaterra, Irlanda y Escocia a inicios del siglo XVII, durante el reinado de Jacobo VI, tras la muerte de Isabel I de Inglaterra, última del linaje de los Tudor. Permanecieron como entidades separadas que compartían monarca hasta que el Acta de Unión de 1707 formalizó la unión de dichos países.

  1. Economía mercantilista

La expansión colonial británica se caracterizó por un régimen económico conocido como el mercantilismo. En él, los gobiernos competían ferozmente por una cantidad finita de riquezas a obtener.

Los regímenes coloniales tenían la desventaja de que debían pagarse, mantenerse y dirigirse desde la metrópoli. Este esfuerzo centralizado que sólo podía ser solventado por los beneficios de materia prima provenientes de todas las regiones dominadas.

En el siglo XVIII, el imperio intentó aumentar los impuestos al comercio de las colonias, lo cual provocó (junto con otros factores) la independencia de Estado Unidos. Como consecuencia, Gran Bretaña adoptó una filosofía económica liberal (el “laissez-faire” o “dejar hacer”) siguiendo las doctrinas de Adam Smith.

Así, la corona podía aún beneficiarse del control comercial de sus antiguas colonias, ahora autogestionadas, sin tener que invertir en su defensa y organización. Esta es la razón de que este criterio de “colonia autónoma” se aplicara luego a Canadá y Australia, por ejemplo.

  1. Territorios que lo componían

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Hong Kong comenzó a ser un puerto estratégico bajo dominio británico.

En 1921 el Imperio Británico había alcanzado su mayor extensión territorial en el planeta, controlando los territorios de:

  • En África: los territorios actuales de Namibia, Ascensión, Botsuana, Lesoto, Ghana, Nigeria, Gambia, Mauricio, Kenia, Malaui, Sierra Leona, Zambia, Zimbabue, Suazilandia, Seychelles, Tanzania, Uganda, Sudáfrica, todo Sudán y parte de Camerún, Egipto y Somalia.
  • En América: los territorios actuales de Guyana, Belice, Canadá, Estados Unidos, Islas Malvinas, Anguila, Antigua y Barbuda, Jamaica, Bahamas, Barbados, Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, Dominica, Granada, Trinidad y Tobago, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Sándwich del Sur, Islas Georgias del Sur.
  • En Asia: Archipiélago de Chagos, Kuwait, Bahréin, Bután, Brunéi, Birmania, Catar, Sri Lanka, Singapur, Tianjin, Emiratos Árabes Unidos, Hong Kong, India, Bangladés, Pakistán, Maldivas, Irak, Isreal, Palestina, Nepal, Omán, Jordania, Malasia y parte de Yemen.
  • Europa: Chipre, Gibraltar, Islas del Canal, Malta, Isla de Man y el Reino Unido de Gran Bretaña (la sede del Imperio).
  • Oceanía: Australia, Tuvalu, Fiyi, Islas Cook, Kiribati, Nueva Zelanda, Nauru, Pitcairn, Islas Salomón, Tokelau, Tonga, Papúa Nueva Guinea, Vanuatu y Samoa.
  1. India Británica

El caso de la política imperial de Gran Bretaña en India amerita una mención aparte. Ésta inició en 1858 con el establecimiento del Raj Británico o “India británica”, que abarcaba todo el subcontinente (India, Pakistán y Bangladés).

Esta unidad se componía de reinos hindúes bajo tutela británica. Surgió luego de que los bienes de la East India Company británica pasaran a manos de la corona, tras la rebelión india de 1857.

Este estado colonial prosperó durante el siglo XIX, permitiendo el surgimiento de una nueva clase media india que aspiraba a un modelo educacional británico, sin dejar de estar en contacto con sus raíces locales. Sin embargo, las masas empobrecidas por el sistema desigual de reparto de la riqueza caracterizaron a esta enorme nación asiática.

En ese contexto hace aparición Mahatma Gandhi, el líder espiritual y político que condujo a las masas empobrecidas de la India a la rebelión pacífica contra el yugo económico colonial. Fue asesinado en 1948.

Sin embargo, luego de la Segunda Guerra Mundial, el control británico en la zona tuvo que ceder a la partición de la colonia en tres naciones independientes: India, Pakistán y Bangladés. Este proceso incluyó fricciones y extremismos, ya que se enfrentaban dos grandes comunidades religiosas: el islam y el hinduismo.

  1. Territorios ultramarinos actuales

Luego de haber perdido la mayoría de sus territorios ultramarinos en el siglo XX, el gobierno de la Gran Bretaña mantiene como parte de su mancomunidad los siguientes territorios ultramarinos:

Anguila Bermudas
Islas Georgia del Sur e Islas Sándwich del Sur Islas Caimán
Islas Malvinas Islas Turcas y Caicos
Islas Pitcairn Montserrat
Gibraltar Islas Vírgenes Británicas
Santa Elena Ascensión
Tristán de Acuña Isla de Man
Baliazgo de Jersey Territorio Británico Antártico (limitaciones del tratado antártico)
Archipiélago de Chagos (en disputa) Bases soberanas en la isla de Chipre
  1. Religiones protestante y anglicana

En el Imperio Británico se practicaba el protestantismo y el anglicanismo. Ambas son variantes del cristianismo influenciadas por las reformulaciones de Martín Lutero y el Arzobispo de Canterbury, respectivamente.

  1. Fin del Imperio

Después de su período de máxima expansión luego de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), el Imperio Británico enfrentó transformaciones legales en el estatus de sus dominios. Esto se debió a que progresivamente los territorios dominados se negaban a participar ciegamente en las movilizaciones militares emprendidas por

Esto condujo a diversos enfrentamientos para lograr la independencia, que lograron sus objetivos hacia 1926. Algunos, como Irak y Egipto, alcanzaron su independencia pero permanecieron bajo tutelaje británico. Otros alcanzaron su independencia. Por ejemplo, Irlanda en 1922 se separó de Irlanda del Norte, parte aún de la mancomunidad británica.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, la devastación y crisis económica de toda Europa favoreció un proceso paulatino pero firme de descolonización. Esto fue particularmente rápido en el caso africano, en una seguidilla de independencias, tras años de lucha armada: Ghana (1957) y Nigeria (1960), Suazilandia (1968) y Seychelles (1976).

  1. Bandera

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La bandera del Imperio Británico es conocida como la Union Jack o Union Flag.

La bandera del Imperio Británico es conocida como la Union Jack o Union Flag (Bandera de la Unión). Combina los colores y formas de las cruces de los santos patronos de Inglaterra (San Jorge), Escocia (San Andrés) e Irlanda del Norte (San Patricio), las regiones que junto a Gales conforman el Reino Unido. Estas cruces aparecen con los colores rojo, blanco y azul.

Referencias:

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Enciclopedia de Características (2017). "Imperio Británico". Recuperado de: https://www.caracteristicas.co/imperio-britanico/