10 Características de un Mal Jefe

Te explicamos cómo es un mal jefe y cuáles son sus características principales. Evita estos 10 mandamientos si quieres ser un buen jefe.

malos jefes
El jefe tiene la tarea de orientar y dirigir la labor de sus subordinados.

¿Qué es un jefe?

El origen de la palabra jefe se remonta a la lengua francesa: chef (sí, tal y como los cocineros), que proviene a su vez del vocablo latino caput que significa “cabeza”. Así, un jefe será ante todo el individuo que ocupe la “cabeza” de un equipo, vale decir, su coordinación, su posición organizadora. No en balde comparte su raíz latina con palabras como capataz, capitán, caporal.

Un jefe tiene la tarea de orientar y dirigir la labor de sus subordinados, para lo cual goza de una posición de jerarquía que aprovecha, idealmente, sus capacidades de liderazgo.

Aún así, existen diversas formas de jefatura y distintos principios gerenciales para ejercerlas, unos más horizontales que otros, discutidos por los expertos en el arte de dirigir un grupo humano hacia el éxito.

Ver además: 10 Características de un Gerente

Características de un mal jefe

  1. Es soberbio y arrogante

Dice un proverbio muy antiguo que si quieres conocer realmente a alguien, basta con ponerlo en una posición de poder. Los aires de superioridad y la arrogancia a menudo acompañan al mal jefe, y no son más que el reflejo de su constante temor a perder la autoridad y el respeto de sus subordinados.

En vez de eso, el jefe arrogante o soberbio cultivará el resentimiento de su equipo de trabajo, que le seguirá a regañadientes y jamás le perdonará el más mínimo error. Es necesaria cierta autoconfianza para liderar.

  1. Es desconfiado y controlador

La capacidad de delegar es un atributo altamente valorado para los cargos gerenciales, pues sin ella es imposible trabajar de manera armónica en equipo.

Un jefe normalmente es exigente, pero si se torna un personaje controlador, incapaz de dar respiro y autonomía a sus subordinados, estará debilitando la confianza de su equipo al reafirmarles consciente o inconscientemente que no los considera aptos para el trabajo sin su continua supervisión.

Por otro lado, un jefe con estas características invertirá descomunales cuotas de energía en vigilar la labor de sus subalternos y estará totalmente agotado a la hora de hacer las suyas, así que al final estará afilando un cuchillo para la propia garganta.

  1. Es poco comunicativo

Si de un jefe esperamos que organice y dirija la faena, es obvio que entre sus talentos deberá figurar la capacidad de comunicar sus ideas. Esto no sólo refiere a la expresión verbal y la oratoria, sino al talento de transmitir a sus subalternos lo que espera de ellos y de hacerlo de una buena manera.

Un jefe poco comunicativo, en cambio, correrá el riesgo de esperar que se le adivine el pensamiento, o de que se tomen decisiones equivocadas (o no se tomen a tiempo) al no estar lo suficientemente informados respecto a las estrategias o la planificación.

Retener información importante puede nutrir la sed de control o de importancia de los malos jefes, pero sin duda tendrá consecuencias negativas en el rendimiento de su equipo.

  1. Es un mal planificador

Un jefe ha de saber hacia dónde dirige a su equipo, pues se supone que está a la cabeza para poder ver de lejos mejor. Sin pretender que sea una especie de adivino, claro, pero tampoco puede tomar decisiones en base a la más pura improvisación: una estrategia errática o dubitativa, por lo general, suele conducir a escenarios más desastrosos que simplemente haber tomado una decisión equivocada.

Además, sin un plan de acción a la cual ceñirse, el equipo pretenderá consultarle al jefe absolutamente todo y eso se tornará una labor agobiante. O peor aún, emprenderán caminos por separado que más adelante resultará casi imposible reconciliar.

  1. No predica con el ejemplo

“Allí donde fueres, haz lo que vieres” aconseja el refrán, y lo hace por una concreta razón: no debe esperarse de los subalternos un comportamiento que su jefe no practique ni valore.

La puntualidad, la honestidad, la humildad, el compromiso, son valores para la excelencia que deben irradiarse desde lo alto de la jerarquía. Se debe ofrecer el ejemplo a seguir, no de otra forma se consigue el respeto y la lealtad de los subalternos.

  1. Se apropia de los logros de sus subalternos

Posiblemente de los errores más graves a la hora de administrar un equipo: no ser honesto respecto a los logros obtenidos y sus atribuciones.

Poco compromiso puede esperarse de un subalterno cuyos esfuerzos o ideas originales al final no le serán recompensados o, peor aún, le serán arrebatados y servirán para la gloria del jefe.

  1. No asume sus responsabilidades

La otra cara de la moneda anterior, un mal jefe pretende endilgar sus equivocaciones a los subalternos o deslastrarse de las consecuencias de lo emprendido en equipo.

Si los integrantes del equipo se sienten el chivo expiatorio del líder, darán de sí poco más que lo indispensable y serán los primeros en abandonar el barco en cuanto se presenten las primeras dificultades. Como afirmaba cierto personaje de caricaturas, “con gran poder viene una gran responsabilidad”.

  1. Está ausente

¿Quién podría comandar un barco desde tierra firme? Un jefe ha de estar muy presente y muy al tanto de lo que ocurra a sus subalternos, para poder diseñar una estrategia efectiva de cara al trabajo futuro. Sin llegar a ser policial, claro está, deberá demostrar su interés y su compromiso, o no podrá exigirlos de sus subalternos.

  1. Fomenta la rivalidad y la discordia

Un equipo bien articulado no puede competir de manera malsana, querellar constantemente o albergar sentimientos que atenten contra la armonía del grupo. Un jefe ha de velar en todo momento por la correcta motivación de sus subalternos, en lugar de incitarlos a odiarse y guardarse envidia o rencor.

Un jefe paranoico fomentará esas relaciones patológicas, debido a su temor (real o fabulado) de la unión del equipo en su contra.

  1. No cumple con sus promesas

Otro pecado mortal en materia de liderazgo: perder la credibilidad y la fe de sus subalternos. Un jefe ha de tener una palabra de honor y respetar los acuerdos, oficiales o extra oficiales a los que llegue con su equipo de trabajo. Una expectativa defraudada es un potente desmotivador universal, a fin de cuentas, que suele conducir a la ley del mínimo esfuerzo: la mediocridad.


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Enciclopedia de Características (2017). "10 Características de un Mal Jefe". Recuperado de: https://www.caracteristicas.co/mal-jefe/